Cuando me planteé este proyecto tenía en mente el cuestionamiento de la percepción social que se tiene de la fotografía como el medio visual que permite representar objetivamente la realidad, congelando un instante en las dos dimensiones del papel, ya que la imagen [representada es una nueva realidad que emerge de la ruptura con lo real, suscitando que la fotografía se convierta en espacio pictórico, acentuado por la composición basada en las líneas y planos, las texturas y los campos cromáticos.

 

Por otro lado, estoy convencido de que las formas escritas del lenguaje constituyen el mejor ejemplo de abstracción que ha llevado a cabo el hombre a lo largo de su historia. Éstas evolucionaron progresivamente durante siglos de pinturas a símbolos, hasta llegar a un complejo sistema en el que los signos abstractos representan sonidos articulados.

 

A través de la [reconfiguración fotográfica de la realidad quiero captar, subyacente, la [representación de signos: las letras del alfabeto occidental. La finalidad de construir las imágenes de esta manera es conjugar dos formas de lectura de la imagen de modo simultáneo. Cada fotografía seguirá siendo autónoma, una obra completa por sí misma, con sus valores estéticos. Pero, además, con la visión conjunta de varias fotografías yuxtapuestas, y la [representación subyacente de las letras, se creará una nueva realidad, podríamos decir virtual, con un nuevo significado que se superpondrá, sin anular, sino todo lo contrario, complementando, al mensaje original. Esta nueva realidad consistirá en palabras que formen frases cortas, preguntas que lanzo al espectador. De este modo la lectura de las fotografías habrá de hacerse siguiendo las pautas de la composición artística y, simultáneamente, las de la composición lingüística. Pero la lectura verbal de las fotografías será subliminal, no inducida, porque el texto está implícito. El espectador que se acerque a las imágenes está invitado a leer en ellas, pero no tiene que sentirse obligado a ello. Es una cuestión de su capacidad de percepción y abstracción.

 

En este sentido, en la primera exposición de este trabajo, en el año 2008 en el Centro de Arte de Salamanca, Domus Artium 2002, Da2, con el texto compuesto a partir de las fotografías (que puede verse en la proyección) cuestionaba la necesidad social que se plantea en la actualidad de aprender a ver imágenes, y a la lectura de las mismas, ya que estamos inmersos en un entorno dominado por la comunicación visual. El espectador ya no sólo se preguntará qué es lo que ve o de dónde ha salido, además será invitado a cuestionarse lo que ve y cómo lo ve mediante la conjunción de signos que conforman dos lenguajes distintos, el plástico y el verbal.

 

En la presente serie he querido añadir un matiz más: he buscado una conexión entre el lugar donde se han tomado las imágenes con las cuestiones que planteo. La cárcel de Zamora, mi ciudad natal, lleva varios años abandonada. Hace cuatro años se rodó en ella la estupenda película Celda 211. Después de ese momento el vandalismo la situó en su punto de mira. Estas fotografías están tomadas aquí. Los textos compuestos con ellas son: “¿De qué vas?” – “¿O ya estás de vuelta?”.  Estas preguntas se pueden tomar en un sentido literal: “What’s up?” – “Or are you already back?”... ¿a un sitio al que nadie quiere ir?. Pero más allá de la traducción literal al inglés, estas frases en español tienen otros significados: “¿De qué vas?” inquiere al espectador en un lenguaje muy informal acerca de cual es su actitud vital, lo que en inglés se podría decir: "where are you heading to in your life?". “¿O ya estás de vuelta?” trata de cuestionar si la actitud que tiene el espectador es pasiva, o mejor aún, si se ha vuelto pasiva por algún motivo, algo como "don't you care anymore?".  La cárcel es un espacio deshumanizado, en el más amplio sentido, en el que se aparta de la sociedad a los inadaptados, o a aquellos que la misma sociedad convierte en incompatibles. ¿Qué actitud es la que nos lleva a esas situaciones?

implícito

 

Instalación de 24 fotografías ocupando el espacio de la sala colocadas para provocar la lectura

Las fotografías verticales tiene un tamaño de 90x60 cm y las horizontales de 90x135 cm

Comisario: Jesús Clavero

© Álvaro Pérez Mulas

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